ESTIMULACIÓN TEMPRANA Y DESARROLLO INFANTIL

Aquí podrás encontrar artículos relacionados con la Estimulación Temprana y el desarrollo neurológico infantil. Sobre la importancia de que el desarrollo sea el adecuado y cómo podemos, a través de la Estimulación, ayudar al niño para que así sea. Cualquier déficit en el desarrollo es susceptible de acarrear desórdenes de atención, relación y comportamiento.
Una vez que surgen este tipo de problemas será necesaria una estimulación más que "temprana", de tipo terapéutico. También podrás leer sobre este tipo de estimulación en este blog. La encontrarás bajo el término de "organización neurológica".


domingo, 21 de septiembre de 2014

NEUROFEEDBACK PARA EL TDA-H

 
Nuevos avances en el tratamiento de TDAH
 
 
El NEURO-FEEDBACK
Podriamos definir en general el Neuro-feedback como el proceso de ser conscientes de las diferentes funciones psicológicas usando instrumentos que facilitan informacion sobre la actividad de esos sistemas y con la intención de modificar la respuesta de los mismos. De ahi la palabra feedback  que en inglés significa realimentación con el siginificado de “reutilizar la información”.
Aunque  existen evidencias anteriores desde el siglo XIX, quien realmente descubrio el fenomeno del feedback en la naturaleza fue el matematico norteamericano  Norbert Wiener que desarrolló la teoria cibernetica. La interesante vida de Wiener no se limito a este descubrimiento. Wiener en el prestigioso Instituto de tecnología de Massachusetts (MIT) enunció muchos de los principios de la inteligencia artificial y del estudio de señales eléctricas.
En sintesis su teoría propone que los sistemas deben ser controlados por sus resultados. Es decir dependiendo del resultado de un evento el sistema debe buscar el equilibrio. Simplificando mucho: se aprende de los errores
El Neuro-feedback ha sido estudiado mucho los ultimos treinta años y por ahora se han estudiado mejorias en los sintomas de diversas dolencias desde la migraña, a la fibromialgia, la ansiedad, el TDAH, hipertension o el mareo en el mar.
Los equipos de biofeedback se conectan al cuerpo de la persona con unos pequeños electrodos. El equipo no general señales solo recibe y analiza las ondas cerebrales del sujeto.
Asi funciona: El equipo propone una tarea al sujeto, y este reacciona a esa propuesta, mientas el equipo mide con los electrodos la calidad o idoinedad de esa respuesta, e informa  al sujeto sobre lo bien o lo mal que lo ha hecho.
En si podria asimilarse a un entrenamiento basado en la siguiente  secuencia:
Estimulo→ Reacción al estimulo→Medida de la reacción→Informe al sujeto sobre la “calidad” de su reacción.
El sujeto aprende o se entrena repitiendo el proceso.
De ahí la palabra “realimentación neurológica” o Neuro-feedback en inglés.
APLICACION AL TDAH DEL BIOFEEDBACK
En el año 2002 la Asociacion de Psicofisiologoia y Biofeedback (AAPB)  publicó un estudio sobre la utilidad del Neuro-feedback en mejorar los síntomas del Transtorno de Atención o TDAH. Pero el primer estudio publicado por Tansey y Bruner sobre tratamiento con Neuro-feedback a un niño hiperactivo y con deficiencia en la lectura de 10 años de edad y con excelentes resultados data nada menos que de 1983.
COMO FUNCIONA EL BIOFEEDBACK
Desarrollando las conexiones cerebrales y los neurotransmisores de forma que el niño deje el ritmo cerebral Theta y pase a un estado cerebral Alfa que es el de atención y concentración, Vea en la pagina principal de esta web la explicación sobre las ondas cerebrales y su significado.
¿SON LOS EFECTOS DE BIOFEEDBACK DURADEROS?
Todos los estudios apuntan a afirmar que si son duraderos, hay estudios a dos cinco y diez años. Vea el enlace de referencias en esta misma página.
BIO-FEEDBACK Y EL TDAH EN NIÑOS
Suponemos que si usted ha llegado hasta aqui leyendo es porque esta realmente interesado en esta técnica. Si su caso es el de un niño, la siguiente pregunta sería ¿como puedo hacer colaborar a niño para que desarrolle una sesion de biofeedback?
La clave es sencilla, hay que hacer de la sesión un juego,  Motivar al niño para obtener resultados con ese juego. De hecho una sesión de biofeedback es mas parecida a un juego de lo que parece.
Si cree que esto es imposible con su hijo, tenemos mas soluciones que no requieren ninguna acción del sujeto, siga leyendo las otra técnicas por favor.

LOS PRIMEROS MIL MINUTOS DE UN BEBÉ

El parto y la maternidad se han medicalizado mucho tiempo. Ahora la ciencia reivindica recuperar la piel con piel, el pecho a demanda o la separación cero, porque los primeros momentos tras el nacimiento son fundamentales para el futuro

ES | 10/09/2014 - 13:06h
Publicado en LAVANGUARCIA.com
Los primeros mil minutos de vida de un bebé
Es crucial que madre e hijo estén piel con piel durante las primeras hora de vida del bebé 
 
Ni juguetes que hacen ruido, ni mantitas con cosas que cuelgan de diferentes colores. El mejor estímulo para un recién nacido, coinciden en señalar los neonatólogos consultados es estar con sus padres, sentirse queridos. Con el niño en piel con piel, durante las primeras seis semanas de vida, otro buen estímulo es que la madre o el padre le canten canciones. "No hay que inventar cosas complejas para estimular a un bebé", señala Violeta Tenorio, neuróloga pediatra de BCNatal (Clínic-Sant Joan de Déu). 
 
"El cuerpo de la madre es la mejor máquina jamás inventada. Aporta nutrición, temperatura, glucosa, desarrollo cerebral y salud con un coste mínimo". Nils Bergman sabe bien de qué habla. Este africano de adopción nacido en Suecia empezó a trabajar en 1988 como médico en el Manama Mission Hospital, en Zimbabue, uno de los países más pobres del mundo. Todo era muy rudimentario y no tenían incubadoras ni tampoco medios para tratar a los bebés que nacían antes de tiempo, por lo que, para desesperación de Bergman, la mayoría de prematuros acababan muriendo.
 
Entonces este médico, hijo, nieto y bisnieto de médicos misioneros, oyó que en Bogotá estaban usando un método que habían bautizado como canguro: nada más nacer colocaban a los recién nacidos prematuros desnudos sobre el abdomen de sus madres. Gracias a aquello, comenzaban a regular su temperatura corporal, el ritmo cardíaco y no morían. Y Bergman empezó a replicar aquel sistema en Zimbabue.

"Eran bebés que nacían con apenas 800 o 1.000 gramos, con menos de 30 semanas, y tras ponerlos piel con piel, ¡sobrevivían! Era increíble. Incluso abrían los ojos y te miraban, y eso que sus cerebros no estaban formados", recuerda este médico, que tras aquellas primeras experiencias se puso a investigar por qué ocurría aquello y qué beneficios concretos comportaba adoptar esa postura del canguro. Gracias a sus estudios y descubrimientos, hoy en día este médico es una de las más reputadas voces mundiales en desarrollo de la neurociencia del bebé recién nacido o perinatal. Junto a su mujer, Jill Bergman ha sentado las bases científicas de conceptos como el cuidado piel con piel, el método canguro y la separación cero, y asegura que los mil primeros minutos de vida son sumamente importantes para la existencia.

"No hemos inventado nada nuevo. Sólo hemos recordado aquello que durante millones de años ha hecho nuestra especie y que hacen el resto de mamíferos", afirma serio Nils Bergman. "Reivindicamos volver a algo que está escrito en nuestro ADN y que parece que hemos olvidado. Cosas como el contacto piel con piel y la lactancia materna es lo que nuestro genes esperan. Y es lo que fomenta el buen cableado del cerebro, que se establezcan las conexiones necesarias para su buen funcionamiento", añade.

Para Violeta Tenorio, neuróloga pediatra de BCNatal (Clínic-Sant Joan de Déu), "se trata de volver a nuestro instinto, a todo lo que hemos abandonado, sobre todo a partir de los setenta, cuando se medicalizó todo mucho, también la maternidad". Entonces, se empezó a generalizar lo de separar al recién nacido de la madre nada más nacer, que durmiera solo en su cuna, que tomara leche siguiendo unos horarios. "Hoy sabemos que todo eso que hacíamos provocan un gran estrés en el cerebro del niño y perturbaban su desarrollo normal", subraya esta neonatóloga.

Los primeros mil minutos

A diferencia de otras especies, al nacer el ser humano es bastante inmaduro. La estructura de su cerebro va madurando en función de los genes y la biología, pero también por la interacción con el medio. En las últimas dos décadas se ha visto que las experiencias que tenemos afectan a la construcción del cableado neuronal y modelan el cerebro, lo que afecta al desarrollo futuro tanto emocional como intelectual, a la memoria, a la atención y al aprendizaje. "La mielinización (un proceso en el que las neuronas se recubren de mielina, una sustancia lípida blanquecina que facilita la transmisión de impulsos nerviosos entre las células nerviosas) no se detiene hasta los 15 años. Al nacer, el bebé tiene muy pocas zonas del cerebro mielinizadas, sólo aquellas asociadas a las cosas más instintivas o de supervivencia. Es como si fuera un lienzo en blanco y podemos influir en él", explica Violeta Tenorio.

Esa influencia comienza justo después del parto y la madre desempeña un papel crucial. "De la madre depende en buena medida cómo se organice ese campo abonado, que es el cerebro del bebé, y en buena medida cuán fértil sea después", explica Anna Maria Morales consultora certificada en lactancia. Morales, miembro fundador del centro de salud familiar Marenostrum (MarenostrumCsf.com/) en Barcelona es 'doula', persona que acompañan a otras mujeres durante el embarazo y le dan apoyo físico y emocional durante el parto y las primeras semanas.

Y al parecer los mil primeros minutos de vida resultan cruciales en ese proceso, tal como reivindica el matrimonio Bergman. Corresponden más o menos a la primera noche y el primer día del niño y es el periodo durante el cual se establecen las bases para crear el vínculo entre madre e hijo, el llamado 'apego' en jerga científica, esencial para el desarrollo neuronal del pequeño; también para una lactancia correcta. Y ambos deben en ese periodo estar en piel con piel, sin separarse, respetando los procesos naturales e instintivos que se suceden. "Si la madre está mal porque ha habido alguna complicación en el parto puede ser el padre quien esté piel con piel, en separación cero", subraya Nils Bergman.

Y eso que en Escandinavia es un protocolo regular y que, como señala Marta Espar en el libro 'Los secretos de un parto feliz' (Grijalbo), se considera un derecho del bebé en países como Dinamarca, en España hace apenas cinco años que algunos centros, como Sant Joan de Déu, comienzan a aplicarlo. "Está en nuestro instinto. Nuestros ancestros ya hacían eso hace más de un millón de años. Nuestros cerebros se empezaron a desarrollar con la piel con piel y la separación cero. La salud del ADN comienza de esta forma, que activa el olfato y este, el vínculo entre madre e hijo, que a su vez dispara el cableado del cerebro y garantiza la buena salud de nuestros genes", explica Bergman.

De hecho, es así en todos los mamíferos. Cuando nacen, la cría busca a la madre, se huelen y crean un vínculo. "Si tú coges a esa cría y te la llevas nada más nacer, ya sea un caballo, un mono, o un perro, luego la madre no la reconoce y la rechaza", señala Ana Riverola, médico neonatóloga del hospital Sant Joan de Déu. "Es algo instintivo que va asociado al concepto de vida. Sin ello, nos hubiéramos extinguido", añade.

Forjando el apego

Nada más nacer se produce un periodo muy especial que dura alrededor de dos horas, en que el bebé está alerta pero tranquilo. Está provocado por dos hormonas que se segregan durante el parto, la oxitocina y la noradrenalina, que por una parte estimulan el vínculo entre madre e hijo y, por otra, despiertan el olfato, uno de los sentidos más desarrollados en el bebé al nacer.

"Ese período es sumamente importante y no se debe perturbar, puesto que es cuando comienza a establecerse el apego entre madre e hijo”, explica la 'doula' Anna Maria Morales. Desde hace ya algunos años, tal como recoge Marta Espar en su libro, psicólogos y psiquiatras reclaman que "estas primeras relaciones se forjen en las condiciones más favorables, ya que la calidad del apego entre madre e hijo establece la primera base de su futuro desarrollo emocional y cognitivo". En brazos de la madre en esos primeros instantes y más adelante empiezan a formarse las redes de conexiones neuronales de este vínculo, que resulta esencial para contener las primeras ansiedades del niño y estimular cualquier relación posterior. Gracias a esta primera estructura mental, el bebé aprende a tolerar la incertidumbre y la frustración.

En este período, además, si se coloca directamente al bebé sobre el abdomen desnudo de la madre, sin cortar el cordón umbilical hasta que deja de latir, este, guiado por el olor materno, repta por su abdomen hasta alcanzar el pezón y comienza a succionar. "El bebé solito sabe cómo hacerlo, es un instinto innato. Y si se le deja hacer, se agarra bien al pezón, sin problemas de lactancia", afirma Riverola.

Respetar estos primeros 120 minutos ayuda en gran medida a que no se produzcan problemas de lactancia más adelante. A veces los bebés integran formas de succionar que no son las adecuadas y entonces se producen grietas, heridas, sangran los pezones u otras molestias. "Cuando el bebé aprieta es una señal. Si el niño se coge mal, aprieta, duele, la madre genera menos oxitocina, lo que reduce el flujo de la leche. Y entonces el bebé aprieta más y así, madre e hijo se embarcan en un ciclo infernal. Todo eso se puede evitar dejando que el bebé siga su instinto en esas primeras dos horas de vida", indica Morales.

Además, se ha comprobado que este primer contacto piel con piel entre madre e hijo ayuda a que el bebé se recupere antes del estrés del parto, se normalicen los índices de glucemia y se regule su temperatura corporal. También la madre se ve beneficiada, puesto que el bebé dispara en ella la segregación de hormonas de placer, de bienestar, que alivian el dolor del parto.

Una vez pasadas estas dos primeras horas, es recomendable que ambos sigan en piel con piel esos mil minutos. De hecho, Nils Bergman ha realizado numerosos estudios científicos con recién nacidos (consultables en la web: SkinToSkinContact.com) en los que comparaba las constantes vitales de aquellos que estaban piel con piel con la de aquellos que tras el parto, los ponían a dormir cerca de la madre pero en una cunita. Vieron que la temperatura corporal, frecuencia cardíaca y niveles de azúcar en sangre de los segundos estaban bastante alterados en comparación con los primeros. Y que, además, registraban apneas de más de 20 segundos, una de las causas principales de muerte súbita del lactante.

Separación cero

"Separar al bebé de la madre al nacer provoca en los recién nacidos ansiedad y estrés, y además carece de base científica", asegura el doctor Bergman. El cerebro del neonato, recalca Morales, funciona como un cerebro primitivo prehistórico. No razona, ni entiende. Sólo siente. "No sabe que vive en un piso, ni que hay puertas, ni que cuando lo dejan en un lugar, la cunita, los papás están en la cama a su lado. El niño lo único que sabe es que cuando lo apartan de la madre, puede venir un león y comérselo. Tan sólo el olor corporal de la madre, el movimiento, el sonido, el tacto, es lo que le dice al bebé que está seguro".

En cambio, cuando un bebé se siente inseguro, tiene miedo, se estresa, suben sus niveles de ansiedad y comienza a generar cortisol; si los niveles de esta hormona son elevados y se mantienen en el tiempo resultan tóxicos, capaces de perturbar la arquitectura del cerebro, repercutir en su capacidad de aprendizaje y memoria, y provocar que los sistemas de gestión del estrés respondan a umbrales muy bajos. Son niños que suelen ser más irritables, que lloran con mucha más facilidad.

Asimismo se ha visto que el estrés temprano altera la expresión de los genes, activándolos o desactivándolos, como señalan numerosos estudios publicados por el centro para el desarrollo del niño de la Universidad de Harvard (DevelopingChild.Harvard.edu/). Tiene una influencia en la salud del bebé, incluso cuando sea adulto, asegura Bergman. En ese caso puede comportar una menor esperanza de vida. En cambio, un bebé tranquilo genera oxitocina, que le ayuda a establecer relaciones y además estimula la segregación de hormonas del crecimiento y otras hormonas saludables.

"Separar al bebé de la mamá es negativo. Pero por suerte contamos con un cerebro sumamente plástico y con la capacidad de resiliencia –puntualiza Tenorio­–. No podemos ser deterministas y decir que si el niño es separado de la madre al nacer va a ser un psicópata o no va a tener buena relación con los padres. Hay que tener cuidado con las afirmaciones, porque el cerebro se va modelando".

Una luna de piel

Además de la separación de la madre, otra de las cosas que estresa al bebé, lo angustia y le hace segregar cortisol es pasar hambre. Durante varias décadas se estableció que los lactantes debían comer cada tres o cuatro horas. Pero eso "no tiene ningún sentido y no encaja con nuestra biología. El estómago de un niño de tres kilos de peso no es más grande que una moneda de un euro y apenas le entran 20 ml. Eso es muy poco. Apenas tarda una hora en vaciarse, lo que además coincide con los ciclos de sueño del niño. ¿Cómo lo vas a tener llorando dos horas porque aún no le toca comer?", reivindica Morales.

El sueño profundo es también otro factor esencial en el correcto desarrollo del cerebro del recién nacido. Durante las horas en que el bebé duerme, se forman los circuitos mentales, por lo que es conveniente dejarlo descansar y no despertarlo. "Suelo aconsejarles a las madres que acaban de dar a luz que se pongan el bebé piel con piel y lo tapen con su camisón. Se ha visto que así duermen más profundamente, lo que repercute positivamente en el desarrollo del cableado neuronal y, además, se evita que las visitas que vengan al hospital o luego a la casa quieran coger al bebé, lo despierten y perturben sus horas de sueño", cuenta Jill Bergman. ¿Y qué hacer cuando, una vez en casa, el bebé llora por las noches? Jill Bergman no duda ni un segundo en contestar: "Cogerlo, abrazarlo, calmarlo. El recién nacido no tiene la capacidad cognitiva de gestionar el ser abandonado cada noche, por lo que su cerebro integra un sentimiento de indefensión, de abandono, de inseguridad. Muchas veces callan tras estar un rato llorando y que nadie acuda, pero no quiere decir que estén tranquilos. Es una extinción de su instinto". El cerebro estresado de estos pequeños se adapta pero tiene consecuencias. La amígdala, la región encargada de las emociones primarias como el miedo, está hiperactivada y los predispone a la irritabilidad. Además segregan cortisol, que los hace estar más estresados, aumenta su presión arterial y al final cuerpo y cerebro experimentan un desgaste.

"Es cierto que durante mucho tiempo los médicos hemos fomentado comportamientos como 'si llora, no lo cojas, que se acostumbra', pero ahora sabemos que eso resulta tóxico. Cuando un bebé llora, siempre hay que dar respuesta a esa necesidad. Y eso que dicen de que los bebés manipulan a los padres no tiene ningún sentido. Ni tan siquiera tienen la capacidad mental para hacerlo", asegura Tenorio.

La Organización Mundial de la Salud recomienda que el bebé duerma con sus padres, o bien en la misma cama, o bien en una cuna muy cerca, de manera que pueda oler y sentir que su madre está allí. "Los bebés que duermen con los padres están menos estresados y acaban sincronizando antes los ciclos de sueño. Al mes y medio ya empiezan a dormir más seguido", apunta Morales.

Eso sí, colecho responsable. Si los padres fuman, beben, se drogan, toman medicamentos psiquiátricos o padecen obesidad mórbida es mejor que el bebé duerma separado. Es muy sencillo poner las bases para un individuo sano y feliz", repite Bergman, sin perder por un segundo la sonrisa, una y otra vez. Y entonces vuelve a enumerar: "piel con piel, separación cero, pecho a demanda. ¿Ves qué fácil?".

Anna Maria Morales, del centro Marenostrum, cuenta que "mucha gente compra muchas cosas para el recién nacido, pero siempre les digo a los papás que vienen a hacer consultas al centro o a preparación para el parto que el bebé no necesita nada de eso. Que lo mejor que pueden hacer es invertir en darles su propia leche materna, tacto y contacto. Es la luna de piel que todos los niños merecen".

martes, 19 de agosto de 2014

VACUNAS Y DAÑO CEREBRAL EN NIÑOS



Si eres padre de un bebé o lo estás esperando o tienes niños de corta edad, o si eres un profesional de la salud, necesitas ver este vídeo, filmado en un seminario de Radio Liberty, en octubre del año 2008, en el cual el Dr. Russell Blaylock MD. presenta los efectos de las vacunas en un cerebro en desarrollo y su preocupación acerca del cada vez más apretado calendario de vacunación para los niños.

El Dr. Blaylock también nos da contundentes argumentos de porqué la vacunación de mujeres embarazadas (recomendada en USA y cada vez más en España) es dañina, y es la causa de trastornos neurológicos, como la esquizofrenia y el autismo.

El mecanismo descrito por el Dr. Blaylock es sorprendente. Al inocular a una mujer embarazada con una vacuna en general (suele ser la de la gripe), el sistema inmune reacciona segregando unas sustancias químicas llamadas CYTOKINAS (Cytokine en inglés), las cuales ejercen un efecto tóxico en el cerebro del feto.

Fuente:http://www.youtube.com/watch?v=7QBcMY....

sábado, 2 de agosto de 2014

IMITAR LO QUE ES NATURAL NOS PERMITE AVANZAR


 
Este texto ha sido enviado por un padre de una niña con lesión cerebral. Tras haber investigado y haber acudido a varios profesionales que buscan reorganizar el sistema nervioso de su hija, el autor nos deja estas sabias reflexiones fruto del trabajo diario durante años con su pequeña.
Pide que se le mantenga en el anonimato, pero agradecemos enormemente su aportación.
¡Gracias!
 
 
Nuestros hijos, como cualquier otra persona, tienen una identidad genéticamente establecida. Por tanto, esta identidad, es invulnerable e indestructible. En ella están definidos todos los procesos de desarrollo del ser humano. Guiando la etapa de gestación, el propio parto y todo lo que posteriormente realizamos y tal como lo realizamos. Nuestro desarrollo, sigue unas etapas genéticamente definidas y una lesión cerebral o cualquier otra situación que dificulte o bloquee parte de este desarrollo, nunca podrá llegar a afectar ni alterar nuestra identidad genética ni nuestra inteligencia. Estas son invulnerables. Puede incidir en la capacidad de demostrar ciertas habilidades pero no la potencialidad para adquirirlas.

Nuestra sociedad, ha consolidado con el paso de los años, muchos razonamientos que han marcado criterios para afrontar las situaciones de la vida. Estos los ha establecido, el hombre. Personas a priori muy preparadas, pero esto no quita que otra persona, y más si es una madre o un padre, tenga que dar por bueno, cualquiera de estos razonamientos, sistemas de tratamiento de enfermedades,...., sin hacer un análisis personal; y más tratándose de un hijo. Toda madre, padre o persona en general, sea cual sea el vínculo o parentesco, puede a partir de la vivencia personal, adquiriendo la capacidad de análisis y así poder ir decidiendo lo que más conviene. Es un proceso seguro que requiere unos tiempos. Cada uno necesitará su tiempo. Esto no es importante. Todo lo que previamente habremos hecho o no hecho, habrá sido necesario para a partir de aquellas vivencias, seguir evolucionando y enriqueciendo nuestro entorno y nosotros mismos.

Se habla de la plasticidad neuronal. Esta permite adaptarnos a las situaciones cambiantes de la vida. Cuando un sistema nervioso goza de muy buena salud, pudiendo disponer de la totalidad de sus recursos, la plasticidad fluye sin darnos cuenta. Las habilidades evolucionan en función de las actividades que practicamos y los estímulos que recibimos en cada instante. Cuando nuestro sistema nervioso, está lesionado o por la razón que sea, no puede disponer de toda su composición para hacernos funcionales, la plasticidad neuronal no puede fluir de igual forma. Las oportunidades que todos necesitamos para navegar como un velero sin sobrepasar la línea de flotación, adaptándonos en cada instante a las situaciones cambiantes de nuestro entorno, posiblemente, no serán suficientes para nuestro hijo. La voluntad de que su sistema nervioso evolucione , madure , crezca , buscando abrir todas las puertas para que sea únicamente él , quien con el paso de los años , nos pueda mostrar, hasta donde ha podido llegar en la conquista de las diferentes habilidades ; requerirá un mayor implicación específica y constante . Personalmente pienso que todo hay que hacerlo de manera progresiva. Haciendo un trabajo específico de media hora a una hora diaria, para empezar ya sería suficiente.

Nuestro hijo seguramente necesitará más oportunidades para que su sistema nervioso pueda reorganizarse haciendo uso de la plasticidad neuronal. Estas oportunidades se sucederán en la misma medida que la familia crea en su conveniencia. El camino es largo. Todos lo son. Para afrontarlo con esta implicación tan cercana donde seguramente, nuestras manos empezarán a interactuar con su cuerpo, detectando su comportamiento corporal de una manera más profunda y real; hay que estar muy convencido de que vale la pena incorporar en este ayudar a crecer a un hijo, estos ratos con unas oportunidades de crecimiento diferentes a las que se han producido hasta ahora y complementarias a éstas. Habrá que buscar el suelo como lugar de ocio, juego y trabajo.

Se habla de que la plasticidad neuronal, no es la misma según sea la edad cronológica de la persona. Yo pienso que es posible que algo de cierto haya en esta afirmación. De todas formas, es algo que a mí no me preocupa. Apostar por un trabajo de oportunidades que puedan dar pie a una evolución del sistema nervioso, requiere la implicación y convencimiento de las personas requeridas. La colaboración de nuestro hijo, puede aportar mucho de positivo o puede llegar a dificultar mucho su práctica. Por lo tanto lo más importante será la implicación y convencimiento de todos; padres e hijo (si es el caso). Si el hijo todavía no es consciente de la propuesta de trabajo; habrá que buscar un concepto de juego. Habrá que buscar su motivación a partir de la complicidad en la convivencia y el afecto creando un escenario de juego.
Conozco personas que con una edad por encima de los 60 años, han estudiado la carrera de derecho, o han aprendido a nadar o ir en bicicleta. ¿Si su sistema nervioso hubiera perdido su plasticidad, hubieran podido hacer tal proeza?

La fuerza de voluntad mueve montañas y esta aparece sin buscarla conscientemente, con el convencimiento de lo que queremos que forme parte a diario, durante un rato, del día a día de nuestro hijo.

Si te estiras en el suelo boca arriba y empiezas a reproducir con tu propio cuerpo, lo que hace un niño durante el primer año de vida, comenzarás para traerte manos y pies en la cara y / o boca, realizarás la transición del supino a prono mediante el volteo, dirigiendo la mirada y girando la cabeza hacia un lado levantando el brazo y doblando la pierna del lado contrario, para acabar haciendo el giro de 90 a 180 º. Posteriormente, adoptarás una posición de arrastrar tipo militar o similar con una tendencia a lateralizar un lado de tu cuerpo de forma homolateral. Es decir, pierna y brazo de un lado los flexionarás mientras la otra pierna estará estirada y el otro brazo, apoyado en el suelo dándote una posición estática estable de control. Alternando entre un lado y otro como si la cabeza dirigiera con su movimiento, el resto del cuerpo, conseguirás que todo el cuerpo cambie de posicionamiento y así puedes iniciar el reptado. Posteriormente, superando la presión de la gravedad, te pondrás a cuatro patas y gatearás, podrás sentarte en el suelo. Mientras, habrás estado trabajando la convergencia ocular a la distancia de la lectura y escritura, habrás integrado reflejos primitivos, sustituyéndolos por reflejos motores que hoy te permiten tener la movilidad que tienes y una serie de elementos madurativos intrínsecos. Finalmente te pondrás de pie y aunque entonces sólo dispondrás de los pies para mantener el cuerpo en armonía, habrás durante este tiempo, aprendido todo lo que necesitas para hacerlo y por lo tanto, podrás ponerte derecho solo sin ayuda. Siguiendo la secuencia genética, posteriormente, dado que ya habrás aprendido a comer sólido, llegará el habla, el pensamiento irá evolucionando y te harás grande tal y como lo has hecho.

Bueno, con todo esto, el sistema nervioso durante este tiempo, habrá madurado conjuntamente con este desarrollo funcional y éste se habrá producido gracias a la maduración neuronal correspondiente. Por tanto es un proceso sucesivo retro-alimentario. Como una especia de diálogo entre el cuerpo y la mente. Este es un proceso que la genética ha diseñado así y por lo tanto es inalterable e invulnerable. Cada vez que cualquiera de nosotros hacemos esta secuencia, estamos haciendo un gimnasio para el cerebro. Estamos reforzando una estructura neuronal ya creada que nos permite ser funcionales y por lo tanto es como si fuéramos a reseguir con un color más grueso, cada una de las trazas neuronales que se activan con nuestra funcionalidad.

Si por la razón que sea, alguno de estos movimientos lo hacemos de manera imperfecta, es porque nuestro sistema nervioso no ha madurado con la precisión necesaria para hacer el movimiento perfecto. El cuerpo se articula con estados tensionales diferentes para cada parte del cuerpo, generando complejas cadenas musculares que nos permiten ser funcionales y estas cadenas, fácilmente pueden tender a simplificarse si la madurez neuronal no acaba de alcanzar los niveles precisos.

Como ya he expresado, todo ello no tiene nada que ver con la inteligencia. Esta también es invulnerable. En todo caso puede tener algo que ver con la capacidad de demostrarla.

Por lo tanto, hacer esta mesa de gimnasio, sería hacer un gimnasio para el cerebro abrazando la genética humana.

Me parece muy importante aportar esta visión de la condición humana ya que la plasticidad neuronal que permite adquirir habilidades o perderlas en función del uso que hacemos de nuestro cuerpo, deportes que practicamos en cada momento, o estímulos sensoriales que recibimos; permite también modificar y por lo tanto mejorar habilidades incumplidas.

Como si de un castillo humano se tratara, nuestro desarrollo se produce por etapas y cada etapa, es la base de la siguiente. Como en una escalera, cada escalón que subimos, nos permite afrontar el siguiente.

Es posible que esta escala se haga larga y a veces difícil de subir. Los años pasarán de todas formas y de producirse cambios por pequeños que puedan parecer, aportarán una mejor funcionalidad ya sea interna (digestiva, pulmonar, ....) o externa (sensorial o motora). Por lo tanto estos justificarán el esfuerzo realizado.

Pienso que todo ello son conceptos de la naturaleza. No hablo de cosas extrañas. La reproducción en cautividad de peces, moluscos o los invernaderos, buscan reproducir las condiciones naturales de un hábitat, conocedores de que imitando la naturaleza, las cosas se sucederán tal y como deseamos. No podemos ir en contra de la naturaleza.

Dado que nuestro desarrollo está genéticamente definido antes de nacer y tenemos la capacidad plástica de nuestro organismo para hacerlo efectivo, personalmente, no conozco ningún otro planteamiento en este ayudar a crecer un hijo mejor que el descrito; que complemente la tarea de hacer de madre o hacer de padre. Esta es mi opinión.

Pienso que si nuestro organismo, es capaz de hacer frente desde una perspectiva de auto curación a las heridas de la piel, fracturas óseas, los efectos de los resfriados, disfunciones digestivas,..... Activando mecanismos de defensa como la propia fiebre, entre otros tantísimos, ¿por qué nuestro organismo no debe poder activar estrategias reparadoras para nuestro sistema nervioso? Quizá tan sólo haya que ofrecer un entorno donde las oportunidades se puedan suceder.

Todo lo que he escrito, es fruto de la interpretación personal que hago de nuestra vivencia y de todo lo que he leído, así como de todo lo que nos han aportado aquellos profesionales que nos han acompañado y siguen acompañándonos en este trayecto.

viernes, 18 de julio de 2014

EL DOCTOR JORDI CATALAN NOS HABLA SOBRE DESARROLLO INFANTIL


FABULOSA entrevista al doctor Jordi Catalan, del Instituto Médico del Desarrollo Infantil. Da consejos a los padres sobre cómo vigilar el desarrollo de sus hijos y actuar en cuanto sospechan que hay algo que no va tan bien como sería de desear.
Tenemos el honor de contar con el doctor Catalan como profesional colaborador de la asociación Laztana:


 

martes, 15 de julio de 2014

EL ESTRÉS EN LOS PRIMEROS AÑOS DE VIDA MODIFICA DE FORMA PERMANENTE EL CEREBRO

 El estrés en los primeros años de vida modifica de forma permanente el cerebro

Publicado en ABC.es Sociedad

Pilar quijada / madrid

Día 23/10/2013 - 00.00h

Los cuidados inadecuados hacen a los niños propensos a la ansiedad y les impide regular bien sus emociones de adultos

Un estudio publicado en el último número de PNAS revela que el estrés en los primeros años de vida tiene efectos adversos sobre el comportamiento y el desarrollo del cerebro que se mantienen después en la vida adulta. De hecho se sabe que detrás de más de la tercera parte de los trastornos de ansiedad se esconden factores estresantes como la falta de cuidados o los abusos físicos o de otro tipo, que en la vida adulta se traducen en alteraciones emocionales y de conducta. Aunque se había relacionado las pautas de crianza inadecuadas y la falta de atención con una mayor propensión a las alteraciones de conducta y trastornos como la depresión y la ansiedad, hasta ahora se desconocían sus bases neurobiológicas. Tampoco estaba claro si las alteraciones emocionales y conductuales eran el resultado de las experiencias vividas por los pequeños o se debían a trastornos congénitos u otros factores preexistentes como malnutrición materna o exposición prenatal a sustancias nocivas.
 
Ahora un trabajo llevado a cabo por investigadores de la Facultad de Medicina Weill Corner (Nueva York) y la Universidad de California muestra que el cuidado inadecuado de los pequeños altera de forma permanente los circuitos cerebrales que procesan las respuestas de temor, haciéndolos emocionalmente más reactivos. En el trabajo, cuyo primer autor es Mattew Malter Cohen, se destacan las alteraciones persistentes en el circuito y función de la amígdala, la estructura cerebral encargada de procesar el miedo y las emociones. Además, estos efectos no son reversibles cuando se elimina la causa del estrés ni disminuyen al desarrollarse otras áreas del cerebro implicadas en la regulación emocional, como la corteza prefrontal.

Adopciones

Para su estudio, los investigadores estudiaron a 16 niños menores de once años criados en un orfanato y los compararon con un grupo control de diez niños criados con su familia. Según los autores las atenciones recibidas por estos pequeños en el orfanato son un buen modelo para estudiar la influencia del estrés en las primeras etapas de vida sobre el desarrollo posterior. Para controlar los factores genéticos y ambientales mencionados, los investigadores crearon un modelo de roedor. Simularon los escasos cuidados recibidos por los niños en el orfanato en los ratones previamente destetados limitando a las madres el material disponible para hacer el nido e interrumpiendo el cuidado materno a las crías. El estudio con roedores se limitó al periodo de destete, para equipararlo a la estancia temporal de los niños en el orfanato antes de ser adoptados. El estudio en roedores se llevó a cabo en edades equivalentes a la preadolescencia, adolescencia y etapa adulta de los seres humanos.
 
Los autores señalan que se produjeron cambios tempranos y de larga duración en el comportamiento ansioso y la función de la amígdala en los ratones expuestos a un cuidado parental desorganizado, que podría equipararse a la mayor reactividad emocional y los cambios en la amígdala observados en los niños criados en orfanato. Comprobaron que el estrés temprano modifica la regulación del miedo cuando se quiere lograr algún objetivo. Es decir, la posibilidad de que la motivación pueda ser mayor que el miedo y ayude a alcanzar un objetivo propuesto. En este sentido, la psicología evolutiva ha demostrado que la capacidad exploración de los bebés desde que gatean está relacionada con un apego seguro a los padres. Cuanto más confiados son respecto al afecto y cuidado de la figura de referencia, paterna o materna, más se aventuran a alejarse de su proximidad para explorar cosas que les interesan.

Efecto irreversible

Además, estos rasgos ansiosos observados tanto en ratones como en algunos niños criados en instituciones públicas no parecen corregirse a lo largo del desarrollo evolutivo, como muestran los autores. Lo esperable sería que al desarrollarse la región de la corteza prefrontal implicada en la regulación del miedo, la corteza infralímbica, los efectos del estrés temprano disminuyeran, cosa que no ocurría ni en el modelo de roedor ni entre los niños criados en orfanatos que fueron adoptados comparados con sus iguales que crecen con su familia.
 
Según los investigadores, sus resultados corroboran los hallazgos previos, que indican que recibir cuidados en los primeros años de vida de forma desorganizada e imprevisible puede alterar la regulación emocional de forma permanente con independencia de los factores genéticos y ambientales.
 
Según los autores, sus resultados están de acuerdo con lo observado en niños adoptados en países donde se dispensan escasos cuidados, y sugieren que podrían beneficiarse de programas de intervención temprana.
 
No está claro si los efectos de del estrés temprano mejoran tras adopción, ya que pocos estudios siguen a los niños adoptados más allá de la adolescencia. Lo que parece evidente de estos estudios es que cuanto antes se produce la adopción, mejor es el resultado. Este efecto puede ser atribuible a una ventana para el desarrollo emocional y que pasado ese periodo crítico los circuitos cerebrales implicados son menos plásticos (moldeables) o más resistentes al cambio.

 
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